Conclusiones del Congreso Internacional sobre la Formación de los Gestores y Técnicos de Cultura
Uno de los grandes hitos de la emergencia cultural se encuentra en la Declaración de los Derechos del Hombre, de 1948, cuando consagra el derecho a la cultura: “Todos los individuos tienen derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad”. Con esta formulación, recogida más tarde en nuestra Constitución, se estaba dando un paso cualitativo: por primera vez, cultura y democracia están imbricadas. La democracia, en una de sus concreciones, se torna para los responsables políticos, en facilitar el acceso de la cultura a todos los ciudadanos; es decir, en democratizarla. A partir de aquí, surge en occidente una de las más poderosas políticas culturales jamás conocidas: la democratización de la cultura.
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